Endometriosis: una visión integrativa

La endometriosis consiste en la presencia de tejido endometrial (capa interna del útero) en lugares fuera del útero como las trompas, ovarios, vejiga e intestinos. De la misma manera que el endometrio, los tejidos endometrióticos crecen al ser estimulados por los estrógenos, produciendo inflamación y dolor.

La teoría que explica la migración del tejido endometrial a otras zonas de la pelvis o abdomen es la menstruación retrógrada (flujo menstrual que asciende por las trompas y se filtra hacia otras zonas del cuerpo). Sin embargo, hay otros factores que intervienen en el desarrollo de esta enfermedad.

El tratamiento convencional de la endometriosis consiste en tratamiento hormonal, antiinflamatorios y otros fármacos y, en algunos casos, extirpación quirúrgica de los focos de endometriosis. Esto no excluye que tengas en cuenta otros abordajes naturales, como los que detallamos a continuación:

Poner el foco en tu Sistema inmunitario

El tejido endometrial que ha migrado a otras zonas fuera del útero debería ser reabsorbido por el sistema inmunitario. La causa principal por la cual nuestro sistema inmunitario pierde eficiencia y no puede resolver los quistes/nódulos de endometriosis es la llamada “inflamación crónica de bajo grado”.

La inflamación crónica de bajo grado puede ocurrir en el cuerpo cuando existen estrés mantenido, falta de descanso, consumo de alimentos ultraprocesados, problemas digestivos no resueltos. Esto afecta al sistema inmunitario haciendo que se vuelva menos eficiente. Síntomas como hinchazón abdominal, digestiones pesadas, intolerancias alimentarias, candidiasis, herpes, eccemas, insomnio… pueden ser indicativos de una inflamación crónica de bajo grado.

La intervención a este nivel consiste en detectar mediante una extensa entrevista donde hay focos de inflamación y mejorarlos. La intervención se completa con una alimentación antiinflamatoria.

Hiperestrogenismo

Los estrógenos hacen que los focos de endometriosis, al igual que el endometrio, crezcan y aumente la inflamación. La intervención no farmacológica para disminuir la concentración de estrógenos en el torrente sanguíneo consiste en facilitar la eliminación de estrógenos por vía hepática, evitar su reabsorción a nivel digestivo y reducir la creación de estrógenos reduciendo la actividad de la enzima aromatasa.

El hígado es el encargado de eliminar los estrógenos mediante los procesos de metilación, sulfatación, glucuronización y glutatión. Una alimentación y hábitos de vida que promuevan la detoxificación hepática junto con la suplementación de sustancias que promuevan cada una de estas 4 fases sería muy beneficiosa para mejorar la endometriosis.

Una vez conjugados y listos para su eliminación los estrógenos pasan al tubo digestivo junto con la bilis para ser eliminados en las heces. Un tubo digestivo inflamado, el estreñimiento y en definitiva una mala función digestiva favorece la reabsorción de los estrógenos.

Mucha actividad de enzima aromatasa (que convierte andrógenos en estrógenos) da como resultado mucha producción de estrógenos. La enzima aromatasa se encuentra en los ovarios, el hígado, la piel, el cerebro, las mamas, las glándulas suprarrenales, los huesos y sobretodo en el tejido adiposo, es decir, la grasa corporal. Por eso la obesidad se relaciona con el exceso de estrógenos. El sobrepeso junto con la predisposición genética son los principales factores que aumentan la actividad de la aromatasa.

Finalmente, podemos intervenir sobre nuestra exposición a disruptores endocrinos.
Los  disruptores endocrinos son sustancias químicas que al entrar en contacto con nosotras alteran nuestro sistema hormonal, en muchos casos ocupando los receptores de estrógenos o comportándose como estrógenos. Estas sustancias se encuentran en productos de cosmética, maquillaje, envases de plástico, la polución ambiental… Evitar la exposición a disruptores endocrinos es otra de las intervenciones naturales a nuestro alcance para mejorar la endometriosis.

Tratamiento local de la zona pélvica

Mediante técnicas manuales como la fisioterapia del suelo pélvico, la osteopatía y la acupuntura se mejora la inflamación local y se trabajan las adherencias creadas por la endometriosis.

Gestión emocional

Vivir con dolor de manera continuada afecta a nuestro estado emocional.

El dolor aumenta nuestro estrés, y el estrés aumenta el dolor, creándose un círculo del que es difícil salir sin ayuda. La terapia psicológica y la acupuntura son muy buenos recursos para romper el círculo y reducir el estrés.

Artículo redactado en colaboración con la especialista en salud femenina natural Marta Heredia. Accede al artículo completo aquí.

Déjate aconsejar por nuestro
equipo de especialistas