Las diferentes cirugías del cáncer de mama

La cirugía continúa siendo uno de los pilares fundamentales en el tratamiento del cáncer de mama. Sin embargo, las técnicas quirúrgicas han evolucionado de forma muy importante en las últimas décadas. Hoy en día, el objetivo no es únicamente eliminar el tumor, sino hacerlo de la forma menos agresiva posible, preservando la imagen corporal y favoreciendo una buena calidad de vida, siempre sin comprometer la seguridad oncológica.

Dependiendo del tipo de tumor, su tamaño, su localización y otros factores individuales, el equipo médico puede recomendar diferentes tipos de cirugía sobre la mama y sobre la axila.

Cirugía sobre la mama

— Tumorectomía o cirugía conservadora

La tumorectomía consiste en extirpar únicamente el tumor junto con una pequeña cantidad de tejido sano que lo rodea para asegurar que no quedan células tumorales en la zona. El resto de la mama se conserva.

Actualmente, esta es la opción de tratamiento en un elevado número de pacientes y, siempre que esté indicada, ofrece la misma eficacia oncológica que una mastectomía. Habitualmente se complementa con tratamiento de radioterapia para reducir el riesgo de recaída local.

En muchas ocasiones, la cirugía puede combinarse con técnicas de cirugía oncoplástica, que permiten remodelar la mama durante la misma intervención para obtener un resultado estético más natural y mantener la simetría entre ambas mamas.

Mastectomía

La mastectomía consiste en la extirpación completa de la glándula mamaria. Aunque hace años era la intervención más habitual, actualmente solo se recomienda cuando las características del tumor hacen que la cirugía conservadora no sea la mejor opción o cuando la propia paciente, tras recibir toda la información, decide optar por ella.

Siempre que es posible, se intenta preservar la piel de la mama e incluso el complejo areola-pezón, facilitando así una reconstrucción mamaria con mejores resultados estéticos.

La reconstrucción puede realizarse en la misma intervención (reconstrucción inmediata) o en una cirugía posterior, utilizando prótesis o tejido de la propia paciente, según cada caso.

Cirugía sobre la axila

Además de tratar la mama, en algunos casos es necesario valorar si el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos de la axila, ya que esta información ayuda a decidir el tratamiento más adecuado.

— Biopsia del ganglio centinela

En la mayoría de los cánceres diagnosticados de forma precoz se realiza una biopsia del ganglio centinela. Este procedimiento permite identificar y analizar el primer ganglio al que llegarían las células tumorales si hubieran comenzado a diseminarse.

Si ese ganglio está libre de enfermedad, normalmente no es necesario extirpar el resto de ganglios axilares, lo que reduce de forma importante las posibles complicaciones.—

— Linfadenectomía axilar

La linfadenectomía axilar consiste en la extirpación de varios ganglios linfáticos de la axila cuando existe afectación ganglionar o cuando, por las características del tumor, es necesario un estudio más amplio.

Aunque es una cirugía segura, puede asociarse a efectos secundarios como disminución de la movilidad del hombro, alteraciones de la sensibilidad o la aparición de linfedema, una inflamación del brazo causada por la acumulación de líquido linfático. Por este motivo, actualmente solo se realiza cuando realmente está indicada y suele acompañarse de recomendaciones de fisioterapia y cuidados específicos para favorecer la recuperación.

Cada cáncer de mama es diferente y, por tanto, también lo es su tratamiento. El equipo especializado en patología mamaria valora de forma individualizada cada caso para ofrecer la opción quirúrgica más adecuada, buscando siempre el mejor control de la enfermedad y el mayor bienestar posible para cada paciente.

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