Hidrosalpinx: causas, síntomas y tratamiento

El hidrosalpinx es una alteración patológica de la trompa de Falopio. Puede ser uni o bilateral, según si afecta sólo a una o a ambas trompas uterinas. La trompa se obstruye por acumulación de líquido en su interior, y por eso se dilata. 

¿Cuáles son las causas?

Frecuentemente el hidrosalpinx es secundario a una infección crónica de las trompas,  producida por una bacteria de transmisión sexual, como el gonococo o la clamidia.

También puede estar relacionado con otra infección intraabdominal, como la apendicitis.

El hidrosalpinx también puede aparecer en el contexto de otras enfermedades, como la endometriosis, o cuando existen antecedentes de intervenciones quirúrgicas sobre la trompa.

¿Cuáles son los síntomas?

Habitualmente el hidrosalpinx no suele provocar síntomas y es un hallazgo casual; aunque en otras ocasiones, las pacientes consultan por dolor pélvico o abdominal, o esterilidad.

¿Cómo se diagnostica el hidrosalpinx?

Podemos diagnosticar hidrosalpinx a través de diferentes técnicas

  • Ecografía vaginal: se diagnostican únicamente los hidrosalpinx grandes, cuando se observa el líquido acumulado en el interior de la trompa.
  • Histerosalpingografía o histerosonosalpingografía: son pruebas realizadas en el contexto de un estudio de fertilidad, y permiten identificar la obstrucción de la trompa por rayos X o mediante ecografía. 
  • Laparoscopia, al realizar una visualización directa de las trompas en el quirófano.

¿Cómo se trata?

El tratamiento del hidrosalpinx depende de su causa, tamaño y del deseo de embarazo. Podemos abarcarlo desde diferentes enfoques: 

Fecundación in vitro (FIV): Al afectar a las trompas de Falopio, el hidrosálpinx dificulta el logro del embarazo. Mediante la fecundación in vitro se transfiere el embrión fecundado directamente al útero de la paciente, y se puede desarrollar la gestación.

Tratamiento antibiótico: Indicado si el hidrosalpinx se origina por una infección pélvica activa o de transmisión sexual (como clamidia o gonorrea)

Salpingectomía: Es la intervención quirúrgica más frecuente y efectiva. Consiste en la extirpación parcial o total de la trompa afectada mediante laparoscopia. El objetivo es evitar que el líquido acumulado fluya hacia el útero, ya que reduce el éxito de los tratamientos de fertilidad. 

Oclusión tubárica: Es una alternativa a la extirpación de la trompa. Consiste en sellar o bloquear la trompa de Falopio desde su base, evitando así el paso del líquido al interior del útero. 

Una de las principales ventajas de esta técnica es que preserva el útero, por lo que puede ser una alternativa a la histerectomía en mujeres seleccionadas. Además, al tratarse de un procedimiento mínimamente invasivo, suele asociarse a un menor tiempo quirúrgico, una menor pérdida de sangre durante la intervención, menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida que la cirugía convencional.

En la mayoría de los casos, la intervención puede realizarse como cirugía mayor ambulatoria o con un ingreso hospitalario muy breve, permitiendo a la paciente reincorporarse a su vida cotidiana en pocos días.

Los estudios realizados hasta la fecha muestran que la radiofrecuencia consigue una reducción significativa del volumen de los miomas y una clara mejoría de síntomas como el sangrado menstrual abundante, la sensación de presión pélvica o el dolor. Como consecuencia, muchas pacientes experimentan también una mejora importante en su calidad de vida.

No obstante, la radiofrecuencia no está indicada para todos los tipos de miomas. La elección del tratamiento dependerá del número, tamaño y localización de los miomas, de la edad de la paciente, de sus síntomas y de si desea preservar su fertilidad. Por este motivo, es fundamental realizar una valoración ginecológica individualizada que permita elegir la opción terapéutica más adecuada en cada caso.

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