La mayoría de las alteraciones que aparecen en las glándulas mamarias son benignas y no están relacionadas con el cáncer de mama. Aun así, es importante conocerlas y consultar con tu ginecóloga o ginecólogo siempre que notes algún cambio, ya que solo una valoración médica puede determinar su origen.
La enfermedad benigna más frecuente es la alteración fibroquística de la mama, una condición que afecta aproximadamente al 60 % de las mujeres antes de la menopausia. Se produce por cambios normales del tejido mamario relacionados con las hormonas y puede provocar la aparición de pequeños quistes, zonas de mayor consistencia o sensibilidad en las mamas.
Los síntomas pueden variar de una mujer a otra. Algunas no presentan ninguna molestia y el hallazgo se realiza durante una exploración o una prueba de imagen. En otros casos pueden aparecer:
- Dolor o sensibilidad mamaria, especialmente en los días previos a la menstruación.
- Sensación de bultos o áreas más endurecidas en una o ambas mamas.
- Cambios en el tamaño o la tensión de las mamas a lo largo del ciclo menstrual.
- Secreción por el pezón, que debe ser siempre valorada por un profesional, especialmente si aparece de forma espontánea, es sanguinolenta o afecta a una sola mama.
Además de los cambios fibroquísticos, existen otras lesiones benignas, como los fibroadenomas, los quistes simples o los papilomas intraductales. En la mayoría de los casos no requieren tratamiento específico, aunque algunas situaciones pueden precisar seguimiento, pruebas complementarias o cirugía.
La exploración clínica, junto con técnicas como la ecografía o la mamografía cuando están indicadas, permite identificar la causa de la mayoría de estas alteraciones.
Realizar revisiones ginecológicas periódicas y consultar ante cualquier cambio en las mamas es la mejor forma de resolver dudas, obtener un diagnóstico precoz y recibir el tratamiento más adecuado si fuera necesario.